El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires inició este lunes un operativo para desalojar a las familias que viven en viviendas ubicadas en las inmediaciones de la Plaza Malaver, en Villa Ortúzar, en un procedimiento que está a cargo de la Jefatura de Gabinete, el Ministerio de Seguridad y la Policía de la Ciudad. El despliegue se desarrolla sobre las calles Girardot y Heredia y afecta a inmuebles ocupados desde hace décadas por familias del barrio.
El procedimiento se produce luego de que los residentes fueran notificados en abril pasado sobre la decisión del Gobierno porteño de recuperar los inmuebles, que pertenecen al Estado de la Ciudad. En ese momento, las familias denunciaron que se les había comunicado que debían abandonar las viviendas sin que se les ofreciera una alternativa habitacional y advirtieron sobre el riesgo de quedar en la calle.
Las viviendas forman parte del particular entramado urbano de la Plaza Antonio Malaver, delimitada por Estomba, Montenegro, Girardot y Heredia. El espacio verde, inaugurado en 1940, ocupa prácticamente toda la manzana, aunque conserva construcciones en dos de sus esquinas. Algunas de esas propiedades fueron expropiadas por el Estado para avanzar con la conformación de la plaza y posteriormente quedaron habitadas por familias que, según los vecinos, llevan varias décadas en el lugar.
La situación había generado una fuerte reacción entre organizaciones y vecinos de Villa Ortúzar. En mayo pasado, el colectivo El Galpón de Ortúzar y otras agrupaciones realizaron una jornada en la Plaza Malaver para visibilizar el conflicto y reunir firmas contra los desalojos. Los residentes sostuvieron entonces que en algunos casos las familias llevan más de 20 años en las viviendas y, en otros, más de 70.
En paralelo, vecinos presentaron en la Legislatura porteña el proyecto de ley 1532-P-2026, que propone avanzar con una integración socio-urbana del entorno de la Plaza Malaver y regularizar la situación dominial de las familias que ocupan las parcelas comprendidas entre Estomba, Montenegro, Heredia y Girardot. La iniciativa contempla la posibilidad de que los actuales ocupantes puedan acceder a las viviendas mediante mecanismos de regularización y venta, además de crear una mesa vecinal para intervenir en el proceso.
El conflicto tiene además un antecedente vinculado al desarrollo inmobiliario de la zona. En 2021, una de las antiguas casonas ubicadas sobre Heredia y Girardot fue demolida para avanzar con un proyecto de construcción en altura dentro del perímetro de la plaza, lo que provocó una movilización de vecinos que cuestionaron el impacto de la obra sobre el espacio verde y la identidad residencial de Villa Ortúzar. El proyecto posteriormente quedó frenado.