Más de 70 órganos musicales históricos ubicados en
diversos templos de la Ciudad, entre ellos la Catedral Metropolitana y en Santa
Felicitas de Barracas, fueron protegidos por una ley aprobada en la Legislatura
porteña a fin de incluir esos instrumentos con orígenes coloniales dentro del
listado de bienes integrales del patrimonio histórico y cultural.
La iniciativa del Ministerio de Cultura de la Ciudad
apunta a que 72 órganos pasen a formar parte de los bienes de la Ciudad en la
categoría "Colecciones y Objetos" dado que son consideradas piezas
que "definen la identidad y la memoria colectiva de sus habitantes".
Entre los objetos elegidos para obtener la
distinción se incluyeron los órganos mayor de la Catedral de Buenos Aires, cuyo
constructora fue la compañía alemana Walcker y Cía. y data de 1871; en tanto
que también se promueve la protección del órgano de la Iglesia Santa Felicitas
de 1873 y el de la Parroquia de Nuestra Señora de Balvanera de 1875.
Asimismo, se postula a los órganos de la Iglesia
Evangélica Metodista situada en Olavarría al 600 en La Boca, de la
Presbiteriana San Andrés de Montserrat, que es de 1884; de la Iglesia
Dinamarquesa ubicada en Carlos Calvo 257 de San Telmo y el de la Sinagoga de la
Congregación Israelita de la República Argentina de Libertad 769, en San
Nicolás.
La mayoría de los instrumentos son de procedencia
europea, principalmente de Alemania, Gran Bretaña y Austria, no obstante existe
un grupo de órganos musicales que fue construido en el país por la familia
Poggi -Alberto Mateo y Santiago- quienes si bien fueron oriundos de Italia
arribaron al país a inicios del siglo pasado y se convirtieron en expertos
"organeros".
Santiago tuvo a su cargo al frente de "Casa
Poggi" los montajes de los órganos de la Parroquia Nuestra Señora de la
Consolación de Villa Crespo en 1943 y el de la Iglesia Nórdica -ex Sueca- de
San Telmo en 1948.
"La Argentina cuenta con alrededor de 200
órganos musicales, habiéndose detectado cerca de 100 de estos instrumentos de
importancia, en la circunscripción de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires",
resalta el texto del Ejecutivo remitido a la Legislatura en febrero pasado.
Y ante ello señala que estos instrumentos musicales
fueron instalados en el país entre los años 1870 y 1930 "siendo muy pocos
los que datan del siglo XVIII y excepcionales los correspondientes a la segunda
mitad del siglo XX".
Si bien el listado es extenso, se destacan como los
órganos musicales "más importantes" a los pertenecientes a la
Basílica del Santísimo Sacramento, situada en el barrio de Retiro y con origen
en 1912; la Basílica de Nuestra Señora de la Merced, de San Nicolás; y en
perteneciente a la Basílica de María Auxiliadora y San Carlos, de Almagro.
Sobre ellos, resaltan " la cantidad de
juegos" que contienen y explica que esa característica refiere al
"grupos de tubos con el mismo timbre en el que cada tubo produce una nota,
siendo cada juego similar a un instrumento complejo por el que el órgano
musical sería asimilable a una orquesta de instrumentos de viento".
Agrega que este pequeño grupo reúne piezas "muy
significativas ya sea por su valor histórico como por sus orígenes
coloniales".
Y suma a esta selección al órgano situado en el
Salón de Actos del Colegio Nacional de Buenos Aires, cuyo constructor fue el
alemán August Laukhuff, y el cual registra más de 3500 tubos instalado allí
desde 1928.
"Cada órgano musical es un paradigma único,
constituyendo la valoración del conjunto un caso singular de serie patrimonial
ya que los instrumentos musicales presentan características comunes
entrelazadas, es decir, pertenecen a un sistema regional, acotado en el tiempo,
que ilustra sobre la vida, la cultura, las ideas y los productos asentados en
nuestro territorio en el período mencionado con anterioridad", agrega el
texto en debate en la Legislatura.
El reconocimiento para los instrumentos contemplados
en la ley a debatir fue recomendado por la dirección General de Patrimonio,
Museos y Casco Histórico de la Ciudad