Vecinos del Barrio Olímpico volvieron a expresar su preocupación por la realización de eventos masivos en las inmediaciones del Parque de la Ciudad, una situación que —aseguran— viene alterando de forma sostenida la vida cotidiana en la zona.
Según manifestaron a través de una petición vecinal que ya reúne cientos de adhesiones en la plataforma Change.org, los eventos generan “ruido ensordecedor”, incremento del tránsito y la llegada de grandes cantidades de personas ajenas al barrio, lo que deriva en un clima de “caos y desorden” durante y después de cada jornada.
El impacto no se limita a las horas de los espectáculos. Los residentes describen que, una vez finalizadas las actividades, persisten disturbios en la vía pública, dificultades para circular y problemas vinculados a la limpieza urbana, con acumulación de residuos y deterioro de los espacios comunes.
En los comentarios que acompañan la petición, los vecinos refuerzan ese diagnóstico con experiencias cotidianas. “Es imposible descansar cuando hay recitales, las vibraciones se sienten dentro de los departamentos”, señala una de las firmas.
Otra vecina advierte que “no se puede entrar ni salir del barrio con normalidad por los cortes y el tránsito colapsado”. También se repiten referencias a la seguridad: “Después de los eventos queda gente merodeando y hay situaciones de inseguridad que antes no teníamos”, sostiene otro de los testimonios.
Otro de los puntos centrales del reclamo es la falta de adecuación de la infraestructura del área para este tipo de convocatorias. De acuerdo con los vecinos, el barrio no está preparado para absorber grandes volúmenes de público, lo que agrava los inconvenientes vinculados al tránsito, la seguridad y el mantenimiento del entorno. “No es un predio aislado, vivimos familias acá todos los días”, resume uno de los comentarios.
Además, advierten que el uso intensivo del parque con fines masivos desvirtúa su función original como espacio de recreación barrial y afecta tanto el ambiente como el patrimonio urbano. En ese sentido, sostienen que la reiteración de estos eventos compromete la calidad de vida y altera la dinámica de una zona habitada mayoritariamente por familias.
Frente a este escenario, el reclamo apunta a que se revisen las autorizaciones para este tipo de actividades en áreas residenciales y se evalúen alternativas que no impacten de manera directa sobre los vecinos. La demanda, remarcan, no busca frenar la agenda cultural, sino evitar que su desarrollo se produzca a costa del bienestar cotidiano del barrio.