La Ciudad de Buenos Aires evitó la entrega de 4.750 millones de bolsas plásticas desde la implementación de la prohibición de bolsas livianas no biodegradables en supermercados, hipermercados y autoservicios, en 2017.
La cifra, actualizada a junio de 2026, equivale a 23.750 toneladas de plástico, o el volumen de 1.580 camiones de residuos completamente cargados, y refleja el impacto de una de las principales políticas locales para reducir los plásticos de un solo uso.
El balance se da en el marco de "Julio sin Plástico", la campaña internacional que promueve durante todo el mes la reducción del consumo de este material, y del Día Internacional Libre de Bolsas de Plástico, que se conmemora cada 3 de julio para concientizar sobre la necesidad de reemplazar las bolsas descartables por alternativas reutilizables.
La estrategia para disminuir los plásticos descartables continuó en 2019 con la prohibición de entregar, utilizar y comercializar sorbetes plásticos de un solo uso en locales gastronómicos, kioscos, hoteles de cuatro y cinco estrellas, shoppings y otros establecimientos. Solo durante 2018, en los patios de comidas de los centros comerciales porteños se utilizaban aproximadamente dos millones de sorbetes por mes.
Además de las regulaciones, la Ciudad recuerda que las acciones cotidianas son fundamentales para seguir reduciendo el impacto ambiental. Entre las recomendaciones se destacan llevar bolsas reutilizables para las compras, utilizar botellas y vasos recargables, reemplazar los cubiertos descartables por opciones reutilizables y elegir recipientes de vidrio o reutilizables para conservar alimentos.
La reducción del consumo de plásticos resulta clave frente a un problema ambiental de escala global. Se estima que casi el 80% del plástico fabricado en el mundo termina en cursos de agua, donde afecta a la fauna y se degrada en microplásticos que contaminan los ecosistemas acuáticos. En el Río de la Plata, incluso, se detectaron estas partículas en especies como surubíes, pejerreyes y carpas.