La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires avanzará con la restauración de la Torre del Reloj de su edificio histórico, una de las construcciones más representativas del casco histórico porteño y uno de los símbolos arquitectónicos del Palacio Legislativo.
La obra será licitada el próximo 11 de agosto y contempla una intervención integral sobre distintos sectores de la torre, con el objetivo de garantizar su conservación y frenar el deterioro provocado por el paso del tiempo.
El Palacio Legislativo, ubicado en Perú 130, dentro del Área de Protección Histórica 1 (APH 1), fue inaugurado en 1931 y constituye uno de los ejemplos más destacados de la arquitectura monumental de la primera mitad del siglo XX en la Ciudad.
Desde 2011 cuenta con la categoría de Monumento Histórico Nacional, condición que exige que cualquier intervención se realice bajo criterios específicos de conservación patrimonial y con el principio de mínima intervención para preservar sus valores históricos y arquitectónicos.
La Licitación Pública N.º 02/2024 prevé trabajos tanto en el exterior como en el interior de la torre. En el frente se restaurarán cornisas, molduras, sillares, balcones, los cuatro cuadrantes del reloj, la cúpula y diversas instalaciones. En el interior, en tanto, se intervendrán muros, carpinterías metálicas, herrerías y herrajes, con tareas orientadas a recuperar y consolidar los elementos originales del edificio.
El presupuesto oficial de la obra asciende a $709.844.291,20, con valores correspondientes a junio de 2026 e IVA incluido. La apertura de las ofertas fue fijada para el 11 de agosto al mediodía, de acuerdo con la Resolución N.º 02/CPRM y FOPL/2026.
La Torre del Reloj constituye uno de los rasgos más reconocibles del perfil urbano del Palacio Legislativo. Con una altura de 95 metros, al momento de la inauguración del edificio era una de las construcciones más elevadas de Buenos Aires y se convirtió rápidamente en un punto de referencia visual dentro del centro histórico.
Su diseño de planta octogonal culmina en una cúpula revestida en cobre, coronada por un pararrayos. En ella se encuentra instalado el reloj oficial de la Ciudad, provisto por la firma alemana J. F. Weule de Bockenem, cuyo mecanismo llegó al puerto de Buenos Aires en agosto de 1930 para ser incorporado al edificio durante su etapa final de construcción.
Uno de los elementos más distintivos del conjunto son los cuatro cuadrantes del reloj, de 4,50 metros de diámetro cada uno, visibles desde distintos puntos de la ciudad. El mecanismo original acciona además un sistema de melodía Westminster y un conjunto de cinco campanas denominadas La Argentina, La Porteña, La Santa María, La Niña y La Pinta, que marcan los cuartos de hora y las horas completas. Cuando el edificio fue inaugurado, el reloj también sincronizaba alrededor de ochenta relojes secundarios distribuidos en las distintas dependencias de la Legislatura.
Desde el interior del Palacio se accede a la torre mediante ascensor y escaleras, que conducen primero al nivel ubicado detrás de los cuadrantes del reloj y luego al campanario, uno de los puntos panorámicos más altos del casco histórico. Además de su función horaria, la torre fue concebida siguiendo la tradición de los edificios cívicos europeos, donde estos elementos combinaban una función pública con un fuerte valor simbólico dentro de la vida institucional de la ciudad.