La Unidad Fiscal Especializada en Delitos contra el Medio Ambiente (UFEMA) secuestró cuatro piezas de taxidermia exhibidas sin la documentación correspondiente en un restaurante del centro porteño, luego de una investigación iniciada a partir de una denuncia que alertaba sobre la presencia de ejemplares de fauna autóctona y exótica en el establecimiento.
El procedimiento fue ordenado por el fiscal Blas Matías Michienzi y se realizó en un local gastronómico ubicado sobre la calle Sarmiento al 600. Durante la inspección, los investigadores detectaron que las piezas se encontraban expuestas al público sin que los responsables pudieran acreditar su origen o tenencia legal mediante la documentación exigida por la normativa vigente.
Entre los ejemplares secuestrados se encontraba un ciervo de los pantanos (Blastocerus dichotomus), una especie protegida incluida en el Apéndice II de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), cuya comercialización y circulación se encuentran sujetas a estrictos controles internacionales para garantizar su conservación.
Además, fueron incautados dos ejemplares de ciervo dama (Dama dama), también conocido como gamo común europeo, y un ciervo axis (Axis axis) o chital. Si bien estas especies pueden provenir de actividades de caza autorizadas, la legislación exige contar con la documentación emitida por la autoridad competente que certifique su procedencia legal, requisito que no pudo ser acreditado durante el operativo.
Frente a esa situación, personal del Cuerpo de Investigaciones Judiciales (CIJ) del Ministerio Público Fiscal de la Ciudad y de la Brigada Ambiental de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación procedió al secuestro de las cuatro piezas, en el marco de lo establecido por la Ley Nacional 22.421 de Conservación de la Fauna Silvestre.
La investigación fue desarrollada de manera conjunta por el CIJ, la División Delitos Ambientales de la Policía de la Ciudad, la Dirección General de Fiscalización y Control (DGFyC) y la Brigada Ambiental nacional. Una vez finalizado el procedimiento, los ejemplares fueron trasladados al depósito de la Subsecretaría de Ambiente de la Nación, donde permanecerán bajo resguardo mientras avanza la causa judicial.
El caso vuelve a poner el foco sobre los controles vinculados a la exhibición y comercialización de piezas de fauna silvestre, una actividad regulada por la legislación nacional con el objetivo de combatir el tráfico ilegal de especies y garantizar la trazabilidad de aquellos ejemplares cuya tenencia está permitida bajo condiciones específicas. En el caso de especies protegidas, como el ciervo de los pantanos, la normativa establece un régimen de protección aún más estricto debido a su valor para la conservación de la biodiversidad.