La Junta Comunal 13 impulsó en la Legislatura porteña un proyecto para reconocer a la tradicional panadería de Conde y Virrey Avilés, que el 1 de septiembre cumplirá 75 años como uno de los comercios más emblemáticos del barrio.
La histórica panadería Santa Ana, un clásico de la esquina de Conde y Virrey Avilés, en el corazón de Colegiales, podría convertirse en uno de los nuevos Sitios de Interés Cultural de la Ciudad de Buenos Aires. La iniciativa fue presentada por la Junta Comunal 13 ante la Legislatura porteña con el objetivo de reconocer los 75 años de trayectoria ininterrumpida del tradicional comercio, que el próximo 1 de septiembre celebrará un nuevo aniversario.
El proyecto propone declarar Sitio de Interés Cultural al establecimiento en reconocimiento a "su contribución ininterrumpida a la tradición gastronómica y la identidad barrial porteña". Además, prevé la colocación de una placa conmemorativa en la fachada del local, destacando su aporte a la memoria colectiva de Colegiales y de la Ciudad.
Fundada en 1951 por la familia Cires, Santa Ana logró atravesar las transformaciones del barrio y de la propia Ciudad sin perder la esencia de la panadería artesanal. Hoy continúa siendo administrada por la segunda generación familiar, que mantiene vivas las recetas, los métodos tradicionales de elaboración y el vínculo cotidiano con varias generaciones de vecinos que siguen eligiendo el local.
Para quienes viven o transitan por Colegiales, Santa Ana es mucho más que una panadería. Es uno de esos comercios de cercanía donde el saludo de cada mañana, el aroma del pan recién horneado y las conversaciones entre clientes forman parte de la vida barrial. Su permanencia durante tres cuartos de siglo la convirtió en un punto de referencia para quienes crecieron en la zona y también para quienes descubren allí un modo de hacer pan cada vez menos frecuente.
Entre las especialidades que distinguen al establecimiento se encuentra el denominado "Pan Hueso", una elaboración artesanal amasada a mano que incluso cuenta con su nombre registrado. También forman parte de su identidad otras variedades como el pan alemán tipo zeppelín y la chapata, elaboradas respetando los tiempos naturales de fermentación y los procesos tradicionales que caracterizan a la panadería de oficio.
En los fundamentos del proyecto, la Junta Comunal sostiene que la historia de Santa Ana está profundamente ligada al esfuerzo de las familias inmigrantes y al trabajo sostenido durante décadas. Destaca además que el comercio constituye un patrimonio inmaterial de la gastronomía porteña, no solo por la calidad de sus productos sino también por el valor social y cultural que representa para el barrio.
La iniciativa no se limita al reconocimiento legislativo. También propone incorporar a Santa Ana al mapa oficial de turismo barrial de la Ciudad, con el propósito de poner en valor los comercios históricos que forman parte de la identidad de cada barrio. Asimismo, impulsa una articulación con el Ministerio de Cultura para realizar un registro audiovisual de sus técnicas tradicionales de amasado y elaboración, preservando así un oficio que forma parte del patrimonio cultural porteño.