La conducción del Instituto de Gestión Electoral (IGE) de la Ciudad de Buenos Aires quedó vacante tras la aceptación formal de las renuncias de su director titular, Adrián Hugo González, y de su director adjunto, Tomás Aguerre.
La decisión fue oficializada mediante un decreto del Gobierno porteño que establece distintas fechas para la salida de ambos funcionarios: González dejó el cargo el 3 de septiembre, mientras que Aguerre lo hizo el 3 de noviembre.
La salida de los dos responsables del organismo se produce en un momento de definiciones políticas e institucionales para la administración de Jorge Macri.
Con la mirada puesta en las elecciones de 2027, el Gobierno porteño deberá resolver el cronograma electoral, en particular qué ocurrirá con las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), mientras el jefe de Gobierno mantiene abierta la perspectiva de competir por la reelección.
La coincidencia entre las vacantes en la conducción del Instituto y las discusiones sobre las reglas y los tiempos de la próxima elección coloca al organismo en el centro de la agenda política porteña. Su renovación requerirá, además, un acuerdo legislativo que excede la decisión del Poder Ejecutivo.
González había sido designado como director titular en junio de 2024, junto con Aguerre como director adjunto, luego de que la Legislatura porteña prestara acuerdo por dos tercios de sus integrantes. Ambos llegaron a sus puestos a propuesta del Poder Ejecutivo, encabezado por Jorge Macri, mediante el procedimiento establecido por el Código Electoral porteño.
El Instituto de Gestión Electoral fue creado en 2018 por la Ley 6.031, que estableció un nuevo esquema institucional para los comicios de la Ciudad. Sin embargo, su puesta en funcionamiento efectivo se concretó de cara a las elecciones legislativas de 2025, cuando tuvo a su cargo por primera vez la organización y administración integral de un proceso electoral porteño bajo el nuevo Código Electoral.
Se trata de un organismo autárquico, con independencia funcional y financiera, que funciona dentro de la órbita del Ministerio de Justicia de la Ciudad.
Su principal responsabilidad es organizar y administrar las elecciones, coordinar la logística electoral, distribuir los aportes públicos para las campañas, proponer los establecimientos y mesas de votación y supervisar las tecnologías utilizadas para emitir y contabilizar los sufragios. También interviene en la capacitación y elaboración de instructivos para los distintos actores del proceso.
El diseño institucional establece una división entre las tareas administrativas y las jurisdiccionales: mientras el IGE organiza los comicios, el Tribunal Electoral tiene a su cargo la administración de justicia electoral, la oficialización de candidaturas, la fiscalización y el juzgamiento de las elecciones.
La salida simultánea de sus dos autoridades abre ahora el proceso para cubrir nuevamente ambos cargos. De acuerdo con la Ley 6.031, las designaciones deben ser propuestas por el Poder Ejecutivo y contar con el acuerdo de las dos terceras partes de la Legislatura. Es decir, el oficialismo deberá conseguir consensos con otras fuerzas políticas para completar la conducción del organismo.